1. Cinco principios
Relativo al segmento, nunca absoluto
Un urbano y un superdeportivo nunca se puntúan sobre el mismo eje. Cada coche se clasifica solo frente a sus rivales directos: misma carrocería × mismo combustible × misma franja de precio (quintiles dentro del grupo carrocería–combustible). Si un segmento tiene menos de 8 miembros, se amplía — primero se elimina la franja de precio, luego el tipo de combustible — para que ningún coche sea jamás «el mejor de uno solo».
Normalización por percentil dentro de la clase
Cada criterio se convierte en un rango percentil dentro del segmento (el enfoque recomendado por el OECD–JRC Handbook on Constructing Composite Indicators). Por eso una puntuación puede decir honestamente «top 12% de su clase»: el número ES el rango. Los percentiles, además, son inmunes a los valores atípicos de las fichas técnicas.
Los datos que faltan nunca se adivinan
Si a un coche le falta un criterio (p. ej. el volumen del maletero), los criterios restantes de esa dimensión se reponderan para sumar 100%: el hueco no se rellena con una estimación. Si una dimensión entera no tiene datos, se excluye y la puntuación global se repondera sobre lo que queda. Un coche sin datos utilizables no recibe NINGUNA puntuación, nunca una fabricada.
Tope por eslabón débil
Tomado de Euro NCAP y Green NCAP: un coche no puede alcanzar lo más alto de la escala si una dimensión esencial está en el fondo. Si la Eficiencia o la Relación calidad-precio queda por debajo del percentil 20 de su segmento, la puntuación global se limita a 4,2. Un coche de 700 CV con un consumo desastroso no puede, de todos modos, superar a todo lo demás.
La popularidad nunca cuenta
Las visitas a la página, la demanda de búsquedas y la popularidad de la marca tienen peso cero. Un coche viral no es automáticamente un buen coche. La puntuación se calcula únicamente a partir de especificaciones técnicas.