El diferencial de frenada automática, abreviado habitualmente como ABD, es una ayuda a la tracción que recurre a los frenos del coche, y no a un mecanismo de engranajes, para mantener el flujo de fuerza hacia las ruedas que conservan agarre. Cuando una rueda motriz empieza a patinar por haber perdido adherencia, el sistema aplica de forma automática el freno de esa rueda. Como un diferencial abierto convencional sigue siempre el camino de menor resistencia, frenar la rueda que patina eleva la resistencia de ese lado y obliga a transferir una cantidad igual de par hacia la rueda opuesta, que sí tiene agarre.
El sistema funciona aprovechando el equipamiento ya instalado para el ABS. Los sensores de velocidad de rueda del ABS comparan de manera continua la velocidad de giro de cada rueda; cuando una rueda motriz gira notablemente más rápido que su pareja o de lo que indica la velocidad del coche, la unidad de control reconoce el deslizamiento. El grupo hidráulico del ABS, con su bomba y sus electroválvulas, presuriza entonces únicamente la pinza de freno de esa rueda mediante pulsos finamente dosificados, frena la rueda que patina sin afectar a las demás y sin intervención del conductor.
Su utilidad práctica se aprecia en firmes con agarre desigual; el ejemplo clásico es una rueda sobre hielo o barro y la otra sobre asfalto. Sin intervención, un diferencial abierto se limitaría a hacer girar la rueda del lado resbaladizo y dejaría el coche clavado, con todo el par malgastado en la rueda que no puede aprovecharlo. Con un diferencial de frenada automática, la rueda con agarre recibe el impulso que necesita y el coche arranca con limpieza. La misma lógica restituye la tracción cuando una rueda se descarga o se eleva al coronar un badén o en una curva.
En la práctica, el sistema imita un diferencial autoblocante sin nada de su mecánica interna específica. Un autoblocante mecánico emplea paquetes de embragues o engranajes para oponerse a las diferencias de velocidad entre las dos ruedas, mientras que el diferencial de frenada automática logra un resultado comparable solo mediante una aplicación selectiva del freno gestionada por software. Esto lo hace barato de implementar, ya que apenas añade más que lógica de control a un coche que ya cuenta con ABS, y puede ofrecerse en toda una gama sin rediseñar el eje.
El método tiene sus límites. Frenar de forma repetida o prolongada una rueda que patina genera calor en el freno, de modo que en una subida larga y exigente con una rueda patinando sin descanso el sistema puede ceder para proteger los frenos del sobrecalentamiento. Además, disipa energía en forma de calor en lugar de transmitirla por completo de manera útil como haría un diferencial mecánico, y no puede crear un agarre que el neumático no tiene; solo redistribuye entre los dos lados el que hay disponible.
El diferencial de frenada automática está estrechamente emparentado con el bloqueo electrónico del diferencial, o EDL, con el que a menudo se identifica, pues ambos son sustitutos electrónicos basados en los frenos de un diferencial mecánico de bloqueo o autoblocante. Complementa al diferencial básico en lugar de reemplazarlo, pues ataca la debilidad central del diferencial abierto, y se sitúa junto a los autoblocantes y los bloqueos verdaderos como una de las varias maneras de afrontar una rueda que ha perdido su apoyo.
- Frena la rueda que patina para reconducir el par a la que tiene agarre
- Imita un autoblocante usando los frenos y el ABS
- Restituye la tracción en firmes con agarre desigual
- Muy emparentado con el bloqueo electrónico del diferencial (EDL)