El ángulo de ataque es una medida de la geometría campo a través de un vehículo, definida como la pendiente más pronunciada que puede afrontarse de frente sin que el paragolpes delantero, el spoiler o los bajos golpeen el suelo. Se expresa como el ángulo, en grados, entre el suelo plano y una línea imaginaria trazada desde la huella de contacto del neumático delantero hasta el punto más bajo de la carrocería situado por delante de él. La cifra importa siempre que un vehículo deba subir una rampa pronunciada, montar un bordillo o afrontar el borde de ataque de un obstáculo, porque fija el límite a partir del cual el morro se clava o roza.
La geometría depende principalmente de dos factores: la longitud del voladizo delantero y la altura libre al suelo en el frontal del vehículo. El voladizo delantero es la porción de la carrocería que sobresale hacia delante del centro de las ruedas delanteras, y cuanto más largo es, más sobresale el paragolpes sobre el terreno ascendente y más se reduce el ángulo. A la inversa, elevar el frontal de la carrocería, montar neumáticos de mayor diámetro o recoger el paragolpes más arriba y más ceñido a la rueda aumentan todos ellos el ángulo, al dar a la carrocería más margen para salvar la pendiente.
Para el conductor, un mayor ángulo de ataque mejora directamente la capacidad de salvar rampas, rocas, zanjas y subidas pronunciadas sin dañar el frontal del vehículo. Los vehículos diseñados específicamente para el campo a través alcanzan a menudo cifras de cuarenta grados o más, mientras que un deportivo bajo o una berlina de voladizo largo pueden quedarse en apenas diez a quince grados, suficiente para rozar en una rampa de garaje pronunciada. La diferencia es decisiva en terreno difícil, donde clavar el morro puede detener el avance o provocar daños costosos en paragolpes, spoilers, radiadores y componentes de los bajos.
El ángulo de ataque es una de las tres cifras geométricas empleadas para caracterizar la capacidad campo a través, siendo las otras el ángulo de salida en la zaga y el ángulo ventral en el centro. Juntas describen cómo afronta un vehículo el inicio, la cresta y el final de un obstáculo. Los fabricantes de modelos todoterreno indican habitualmente las tres, y constituyen una guía más significativa de la capacidad de salvar obstáculos que la altura libre al suelo por sí sola, que describe únicamente un único punto más bajo.
En la práctica, la cifra anunciada es un ideal estático y sin carga, y varios factores la merman en el uso real. Añadir una carga, remolcar, instalar un accesorio montado en el paragolpes delantero o simplemente comprimir la suspensión delantera reducen todos ellos el ángulo efectivo, mientras que unos neumáticos blandos y la transferencia dinámica de peso lo modifican de un instante a otro. La cifra está estrechamente relacionada con la altura libre al suelo y forma una pareja natural con los ángulos de salida y ventral, y debe leerse junto a ellos, y no de forma aislada, a la hora de juzgar el verdadero potencial campo a través de un vehículo.
- La pendiente más pronunciada que el frontal puede afrontar sin rozar
- Mayor ángulo = mejor sobre rampas, rocas y obstáculos
- Se maximiza con un voladizo delantero corto y una gran altura libre
- Uno de los tres ángulos clave de la geometría campo a través