El ASR, abreviatura por la que casi siempre se le conoce, es una forma de control de tracción que impide que las ruedas motrices de un vehículo patinen en vano cuando se aplica más par motor del que los neumáticos pueden transmitir al asfalto. La sigla procede del alemán Antriebsschlupfregelung, literalmente regulación del deslizamiento en tracción, y refleja el origen del sistema en los fabricantes y proveedores alemanes. Aunque el ASR es en realidad un nombre comercial, se ha convertido en una etiqueta muy reconocida para el control de tracción en general.
El problema que aborda el ASR surge siempre que el conductor demanda una aceleración fuerte sobre una superficie de adherencia limitada, como suelo mojado, helado, suelto o de fricción desigual. Si el par en una rueda motriz supera la tracción disponible, la rueda se desboca y patina; esto malgasta potencia, puede desviar la zaga o sacar el tren delantero de su trayectoria y, a la salida de una curva, puede provocar un derrape. El ASR detecta ese patinado incipiente e interviene para mantener los neumáticos dentro de su límite de adherencia.
Lo hace valiéndose de los mismos sensores de velocidad de rueda en los que se apoya el sistema antibloqueo de frenos. Al comparar la velocidad de giro de las ruedas motrices con la de las no motrices o con la velocidad del vehículo, la unidad de control reconoce cuándo una rueda motriz gira demasiado deprisa respecto al asfalto. Entonces reduce el deslizamiento por dos vías complementarias: recorta el par motor, levantando el acelerador de forma electrónica, retrasando el encendido o ajustando la inyección, y puede aplicar el freno a la rueda concreta que patina. Frenar una rueda de un par motriz actúa además como un diferencial autoblocante, transfiriendo par a la rueda con más adherencia.
Para el conductor, la ventaja es una aceleración más segura y confiada, sobre todo en superficies deslizantes y al arrancar o adelantar. El coche transmite su potencia con limpieza en lugar de derrocharla en patinado, se preserva la estabilidad direccional bajo aceleración y desaparece en gran medida la necesidad de dosificar el acelerador con delicadeza sobre un firme de poca adherencia. El ASR también reduce el desgaste innecesario de los neumáticos provocado por el patinado.
Hay matices que conviene entender. Como tanto el frenado como el corte de par restan empuje hacia delante, el ASR puede mermar la aceleración cuando se busca la máxima tracción, motivo por el que muchos vehículos permiten desconectarlo de forma parcial o total, por ejemplo para liberarse balanceando el coche en nieve o barro profundo, o para uso en circuito. El sistema depende además de unas medidas de neumático homogéneas y de unos sensores de velocidad de rueda en buen estado y, como toda ayuda de este tipo, no puede crear una adherencia que los neumáticos y la superficie no ofrezcan.
El ASR es uno de los pilares de la electrónica de chasis moderna. Funcionalmente es un sistema de control de tracción, se construye directamente sobre el hardware y la lógica del antibloqueo de frenos y, junto con la detección del ángulo de dirección y de la guiñada, forma parte del control electrónico de estabilidad, que amplía ese mismo principio de frenado selectivo y control del par para mantener todo el coche en la trayectoria pretendida. Se complementa con el control del par de retención del motor, conocido como MSR, que a la inversa evita que las ruedas motrices se bloqueen cuando el motor frena con demasiada brusquedad sobre una superficie deslizante.
- Un nombre comercial del control de tracción (alemán: Antriebsschlupfregelung)
- Evita el patinado de las ruedas motrices durante la aceleración
- Recorta el par motor o frena la rueda que desliza
- Un cimiento del control electrónico de estabilidad