La relación del puente es la reducción fija de engranajes integrada en el diferencial del vehículo, expresada como el número de vueltas que debe dar el árbol de transmisión, o el piñón, para que las ruedas completen un giro entero. Una cifra como 3,73:1 indica que el árbol gira 3,73 veces por cada vuelta de la rueda. Este único valor influye de forma decisiva en cómo acelera, remolca, rueda a velocidad de crucero y consume un vehículo, pese a que nunca varía mientras el conductor recorre las marchas de la caja de cambios.
Mecánicamente, la relación queda determinada por el número de dientes de los dos engranajes alojados en el diferencial: el pequeño piñón de ataque, accionado por el árbol de transmisión, y la corona, mucho mayor, fijada al portasatélites. Al dividir los dientes de la corona entre los del piñón se obtiene la relación; una corona de 41 dientes y un piñón de 11, por ejemplo, dan 3,73:1. Como estos engranajes desvían además el movimiento noventa grados en un puente trasero convencional, el conjunto suele ser un engranaje cónico hipoide, elegido por su resistencia y su funcionamiento silencioso.
Las consecuencias prácticas giran en torno al compromiso entre el par multiplicado y el régimen del motor. Una relación numéricamente más alta, llamada a menudo más corta, multiplica el par con mayor energía, afina la aceleración y mejora la capacidad para arrastrar cargas pesadas o superar pendientes, pero obliga al motor a girar más deprisa a cualquier velocidad, lo que eleva el consumo y el ruido. Una relación numéricamente más baja, o más larga, produce lo contrario: el motor gira más despacio para una marcha de crucero relajada y económica, a costa de una respuesta menos vigorosa y una menor capacidad de remolque. Por eso los pick-ups y los vehículos de arrastre se ofrecen con frecuencia con relaciones más cortas opcionales.
La relación del puente nunca actúa de forma aislada: se combina con cada una de las relaciones de la caja de cambios para fijar la desmultiplicación total, o final, en cada marcha. Al multiplicar una relación de caja por la del puente se obtiene la reducción total entre el motor y las ruedas en esa marcha, que es lo que realmente determina el régimen del motor a una velocidad dada. Una marcha superpuesta, con una relación de caja inferior a 1:1, puede compensar una relación de puente numéricamente alta, de modo que el vehículo disfrute de una fuerte aceleración en las marchas inferiores y, aun así, ruede en silencio a velocidad de crucero. Este juego explica por qué dos coches con idéntica relación de puente pueden percibirse muy distintos según su caja de cambios.
Para el propietario, la relación del puente suele ser una característica fija definida en fábrica, y modificarla supone sustituir la corona y el piñón, una intervención laboriosa que además altera la calibración del velocímetro. Los aficionados y quienes cambian las medidas de llantas y neumáticos a veces la modifican de forma deliberada, ya que montar neumáticos de mayor diámetro alarga en la práctica la relación y puede restar prestaciones. Comprender la relación del puente junto con las relaciones de las marchas y la desmultiplicación final resultante es clave para prever el comportamiento de cualquier vehículo en carretera.
- Desmultiplicado del diferencial: vueltas del árbol por cada giro de rueda
- Relación más alta (más corta): más aceleración y arrastre, peor consumo
- Relación más baja (más larga): crucero relajado y mejor consumo
- Se combina con las relaciones de marcha para fijar la desmultiplicación final