El ángulo ventral, a veces llamado ángulo de quiebre, es una medida de la geometría todoterreno de un vehículo que describe la cresta o lomo más pronunciado que puede superar sin que los bajos de la carrocería toquen el suelo entre las ruedas delanteras y traseras. Se define como el ángulo máximo de un lomo que puede pasar por debajo del centro del vehículo, formado por dos líneas imaginarias trazadas desde el punto central más bajo de los bajos hasta las huellas de contacto de los neumáticos delanteros y traseros. La cifra cobra importancia cada vez que un vehículo cruza un badén marcado, un lomo, el paso de una cuneta o la cima de una cuesta pronunciada, porque superarla hace que la panza quede encallada sobre el obstáculo.
El ángulo lo determinan principalmente dos dimensiones: la altura libre bajo el centro del vehículo y la distancia entre ejes, es decir, la separación entre el eje delantero y el trasero. Una mayor altura libre central aleja los bajos de la cresta y agudiza el ángulo, mientras que una distancia entre ejes más larga produce el efecto contrario: cuanto mayor es la separación entre las ruedas, con más suavidad debe descender la parte baja para alcanzarlas, de modo que solo un lomo más tendido puede pasar por debajo sin contacto. El punto más bajo en el centro del vehículo, a menudo el chasis, el escape, el árbol de transmisión o un travesaño, marca dónde tocará primero la carrocería.
La consecuencia práctica es clara: un vehículo de batalla corta y mucha altura libre puede superar una cresta mucho más pronunciada que uno de batalla larga de la misma altura. Por eso los todoterreno compactos, de carrocería rechoncha, destacan al cruzar lomos y terreno ondulado, mientras que los vehículos de batalla larga, los pick-up de cabina doble y los SUV alargados tienden a encallarse en cimas que un vehículo más corto salvaría con facilidad. Las cifras habituales van desde unos veinte grados en los vehículos corrientes orientados a la carretera hasta bastante más de veinticinco o treinta grados en los modelos todoterreno específicos.
El ángulo ventral es el tercer integrante del trío de ángulos de la geometría todoterreno, junto al ángulo de ataque en la parte delantera y al ángulo de salida en la trasera. Mientras que estos dos rigen cómo el vehículo aborda y abandona un obstáculo, el ángulo ventral rige cómo cruza por encima de él, y entre los tres definen la capacidad de un vehículo para sortear el terreno irregular de principio a fin. Es el ángulo más directamente condicionado por la distancia entre ejes, motivo por el que suele traicionar a vehículos por lo demás capaces pero demasiado largos.
En el uso real, la cifra indicada es un ideal estático que se reduce con cualquier cosa que rebaje los bajos centrales, como llevar una carga pesada, remolcar, la compresión de la suspensión o unos neumáticos poco hinchados, mientras que la articulación de la suspensión y la inercia cambian el panorama a cada instante durante la conducción. Los protectores de bajos y una buena elección de la trazada ayudan a reducir el riesgo de encallar. El ángulo ventral se entiende mejor junto a los ángulos de ataque y de salida, a la altura libre al suelo que lo eleva y a la distancia entre ejes que, cuando es larga, juega en su contra.
- La cresta más pronunciada que se supera sin encallar los bajos
- Lo fijan la altura libre al suelo y la distancia entre ejes
- Batalla corta + altura libre alta = ángulo más agudo
- Los vehículos largos corren el riesgo de encallar en las crestas