La tercera luz de freno, abreviada en inglés CHMSL (center high-mounted stop lamp), es una única luz de freno colocada en alto y al centro de la parte trasera del vehículo para complementar a las dos luces de freno convencionales, montadas más abajo en cada esquina. Su razón de ser es atajar un problema de seguridad vial tan sencillo como persistente: el conductor que circula detrás puede no percibir con la suficiente rapidez que el coche que le precede está frenando, sobre todo en tráfico denso, donde los pilotos traseros habituales pueden quedar ocultos tras el vehículo inmediatamente anterior. Una luz brillante situada cerca de la línea natural de visión del conductor que sigue, a menudo a la altura del parabrisas, transmite antes el mensaje de frenada.
Desde el punto de vista funcional, el CHMSL está cableado para encenderse únicamente al frenar, en paralelo con las luces de freno principales y, a diferencia de los pilotos inferiores, no comparte función con las luces de posición ni con los intermitentes, por lo que resulta inequívoco: cuando se ilumina, el coche de delante está reduciendo la marcha. Las primeras unidades empleaban bombillas de filamento tras un cristal rojo, pero esta luz se presta de forma natural a los diodos LED, que se encienden de manera casi instantánea y son lo bastante finos para integrarse con limpieza. Es habitual montarla dentro de la luneta trasera, sobre la bandeja, en el portón o el maletero, o integrada en un alerón de techo.
El valor de esta luz reside en el tiempo de reacción y en la reducción de colisiones. Al ofrecer al conductor que sigue una señal adicional, centrada y elevada, acorta el intervalo antes de que empiece a frenar, lo que reduce directamente los alcances por detrás. Los estudios realizados antes de su adopción apuntaban a un descenso apreciable de este tipo de impactos y, aunque el beneficio se ha moderado a medida que la luz se generalizaba y resultaba familiar, sigue siendo una medida de seguridad muy rentable.
Su historia está estrechamente ligada a la regulación. Tras amplios ensayos, Estados Unidos la hizo obligatoria en los turismos nuevos a partir del año-modelo 1986 y, poco después, en los vehículos comerciales ligeros, y muchos otros mercados la exigieron a continuación. Este origen normativo explica que hoy sea un elemento prácticamente universal en los vehículos de todo el mundo y no un mero adorno estilístico opcional.
En la práctica, la luz requiere poco mantenimiento, si bien los conjuntos LED pueden desarrollar segmentos apagados con el tiempo y las unidades integradas en la luneta pueden sufrir condensación atrapada o el deterioro de su junta. Al tratarse de un elemento obligatorio, un CHMSL averiado puede constituir un defecto de aptitud para circular en las jurisdicciones que lo verifican —en España, durante la ITV (inspección técnica de vehículos)—, de modo que no conviene ignorarlo.
El CHMSL se inscribe en una familia más amplia de medidas de señalización trasera y visibilidad destinadas a comunicar las intenciones del vehículo a los demás. Está conceptualmente emparentado con el aviso de frenada de emergencia, que modula las luces de freno en frenadas fuertes o de emergencia, y es complementario de las ayudas de visibilidad delantera, como las luces de circulación diurna.
- La tercera luz de freno, en alto y al centro
- Montada dentro o encima de la luneta, o en el portón
- Mejora la visibilidad de la frenada para quien circula detrás
- Obligatoria en EE. UU. desde 1986; reduce los alcances por detrás