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06 — Glosario
Motor y emisiones

Emisiones de CO2

Las emisiones de CO2 miden el dióxido de carbono que un coche expulsa por kilómetro, en gramos (g/km), un reflejo directo del combustible quemado y del impacto climático.

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Motor y emisiones
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Definición

Las emisiones de dióxido de carbono indican cuánto de este gas libera un vehículo por cada kilómetro recorrido, expresado en gramos por kilómetro. A diferencia de los contaminantes que ataca el catalizador, el dióxido de carbono no es tóxico en el sentido convencional: es el principal gas de efecto invernadero y el mayor responsable del impacto de un vehículo sobre el clima. Esta cifra se ha convertido en uno de los datos más decisivos de la ficha técnica de cualquier coche, pues condiciona la fiscalidad, la estrategia de los fabricantes y la elección del comprador en buena parte del mundo.

El rasgo definitorio de la emisión de dióxido de carbono es que resulta directamente proporcional a la cantidad de combustible quemado. La combustión de cualquier carburante de origen hidrocarbonado produce dióxido de carbono como producto final inevitable, de modo que cuanta más gasolina o gasóleo consume un motor, más emite, según una relación química fija. Quemar un litro de gasolina libera unos 2,3 kilogramos de dióxido de carbono, y un litro de gasóleo en torno a 2,6 kilogramos, porque el gasóleo es más denso y más rico en carbono. Esto significa que la cifra de emisiones es, en realidad, otra forma de expresar el consumo de combustible, y ambas magnitudes evolucionan de forma paralela.

Como el vínculo es químico y no mecánico, el dióxido de carbono no puede eliminarse mediante ningún dispositivo de postratamiento. No existe filtro ni catalizador capaz de retirarlo del escape, ya que el carbono del combustible tiene que ir a alguna parte una vez oxidado. Las únicas vías para reducir el dióxido de carbono son quemar menos combustible —con vehículos más ligeros, motores más eficientes, hibridación o menores cilindradas— o cambiar a un combustible con menos carbono fósil. Esta es la diferencia fundamental entre el dióxido de carbono y contaminantes como los óxidos de nitrógeno, que sí pueden neutralizarse químicamente tras la combustión.

Las cifras que se publican para los coches nuevos se miden mediante procedimientos de laboratorio normalizados, actualmente el Procedimiento de Ensayo Mundial Armonizado para Vehículos Ligeros, o WLTP, que sustituyó al antiguo y más optimista ciclo NEDC. El WLTP somete al coche a una secuencia definida de velocidades y cargas diseñada para aproximarse más a la conducción real, generando una cifra repetible que permite comparar distintos modelos en igualdad de condiciones. Las emisiones reales siguen variando con el estilo de conducción, la carga y las circunstancias, pero el valor de homologación constituye la referencia oficial que se emplea para la normativa y el etiquetado.

Esa cifra oficial tiene un peso financiero y regulatorio real. Muchos países vinculan directamente la fiscalidad del automóvil a la emisión de dióxido de carbono, de modo que un coche más limpio paga menos impuestos, y los fabricantes se enfrentan a objetivos de media de flota que los penalizan duramente si superan un límite fijado de gramos por kilómetro en el conjunto de lo que venden. Estas presiones han impulsado la rápida adopción de propulsores híbridos y eléctricos, ya que un coche eléctrico de batería no emite dióxido de carbono alguno por el tubo de escape, lo que transforma por completo el cálculo de las emisiones.

Puntos clave
  • Gramos de CO2 emitidos por kilómetro (g/km)
  • Directamente proporcional al combustible consumido
  • Determina el impuesto del coche y los objetivos de flota
  • No se puede filtrar: solo se reduce quemando menos combustible
También conocido como
carbon dioxide emissionstailpipe CO2