La unidad de control electrónico es un ordenador embebido que gobierna uno o varios de los sistemas eléctricos o electromecánicos del vehículo. El término engloba toda una familia de controladores presentes en el automóvil, aunque en el uso cotidiano alude casi siempre a la centralita del motor, el ordenador encargado de gestionar la combustión. Cada ECU es un módulo autónomo con su propio procesador, su software y sus conexiones, dedicado a una tarea concreta y diseñado para funcionar con fiabilidad pese al calor, las vibraciones y el ruido eléctrico propios de un vehículo en marcha.
Desde el punto de vista funcional, una ECU sigue un ciclo de detectar, decidir y actuar. Recoge las lecturas de los sensores, las compara con los objetivos y los datos de calibración almacenados en su memoria y acciona los actuadores para llevar el sistema al estado deseado. En el caso del motor, lee la posición del cigüeñal, el caudal de aire, las temperaturas y el contenido de oxígeno en los gases de escape, y a continuación ordena a los inyectores, las bobinas de encendido, la mariposa y los dispositivos anticontaminación que aporten la mezcla y la chispa adecuadas a cada instante, repitiendo el proceso muchas veces por vuelta.
La ventaja de sustituir el control mecánico por una ECU reside en la precisión y la capacidad de adaptación. Un ordenador regula la inyección y el encendido con mucha mayor finura que cualquier varillaje mecánico, compensa de forma continua la altitud, la temperatura, la carga y la calidad del combustible y ejecuta un control en lazo cerrado con la sonda lambda para mantener las emisiones dentro de los límites legales, algo cada vez más exigente con las sucesivas normas Euro. Esa misma lógica le permite proteger el motor retrasando el encendido para evitar la detonación o limitando la potencia cuando detecta una avería, además de registrar códigos de diagnóstico que facilitan la reparación.
Los términos unidad de control electrónico y módulo de control electrónico son intercambiables, y que aparezca uno u otro en un manual de taller responde más al criterio del fabricante que a cualquier diferencia en el hardware. Más allá del motor, el concepto se extiende: existen unidades de control para la caja de cambios automática, el ABS y el control de estabilidad, los airbags, la dirección asistida, la climatización, el alumbrado y las funciones de carrocería, el cuadro de instrumentos y el sistema de infoentretenimiento.
Un coche moderno no está gobernado, por tanto, por un único cerebro, sino por una red distribuida de ECU, que en un vehículo de gama alta pueden ir de varias decenas a bastante más de un centenar, enlazadas por buses de datos como CAN, LIN o Ethernet automotriz. Intercambian mensajes de forma constante para que los sistemas cooperen: el control de estabilidad puede pedir a la centralita del motor que recorte el par, o las unidades del cambio y del motor sincronizan un cambio de marcha. Dentro de esta arquitectura, la centralita del motor está estrechamente ligada a la inyección electrónica que comanda y convive con controladores afines, como la gestión electrónica del grupo motor o la caja de cambios automática de control electrónico, todas ellas variantes de la misma idea: un ordenador específico que gobierna una parte del coche.
- Ordenador embebido que gobierna un sistema del vehículo
- Generalmente, la centralita del motor
- Lee sensores y comanda inyección, encendido y anticontaminación
- Equivale a la "ECM"; un coche moderno tiene muchas ECU