Un sistema de prevención de incendios es un conjunto de medidas de seguridad concebidas para reducir el riesgo de que un vehículo arda en los instantes posteriores a una colisión grave. Un choque puede romper los conductos de combustible, derramar gasolina o gasóleo y generar chispas en el cableado dañado justo cuando los ocupantes pueden estar atrapados o aturdidos, de modo que el objetivo de estos sistemas es eliminar de forma automática, y en fracciones de segundo, las condiciones que necesita el fuego: combustible, una fuente de ignición y energía eléctrica.
Estos sistemas actúan respondiendo a la misma señal de choque que despliega los airbags. Un impacto detectado por la unidad de control de los sistemas de retención, o por un interruptor inercial específico, ordena la parada de la bomba de combustible para que no siga presurizándose carburante hacia un conducto que podría estar roto. Muchos diseños incorporan válvulas o dispositivos que sellan el circuito de combustible y un sensor de vuelco que corta el suministro si el coche da la vuelta, mientras que la boca de llenado y el depósito se diseñan con elementos antiderrame que limitan la cantidad de combustible que puede escapar.
Junto a las medidas relativas al combustible, el sistema aísla el suministro eléctrico para suprimir las posibles fuentes de ignición. Un seccionador pirotécnico de batería, o un relé accionado por la señal de choque, corta el cable positivo principal y deja sin tensión los circuitos de alta intensidad que podrían producir un arco contra una chapa desnuda o inflamar el combustible derramado. Cortar esta energía reduce además la probabilidad de que un cortocircuito alimente un foco latente y hace que el vehículo siniestrado sea más seguro de abordar tanto para los ocupantes como para los servicios de rescate.
El beneficio es una disminución medible de los incendios posteriores a un choque y un mayor margen de tiempo para que los ocupantes escapen, razón por la cual estas medidas se han convertido en una exigencia habitual en las evaluaciones de seguridad pasiva, aunque ningún testigo concreto avise de su presencia. Forman parte de la misma familia de dispositivos activados por el impacto que la unidad de control del airbag, los pretensores de los cinturones y las zonas de deformación programada, todos coordinados para actuar en el instante de la colisión.
Los vehículos electrificados añaden una dimensión más. Los híbridos y los eléctricos de batería disponen de sistemas de alta tensión, a menudo de varios cientos de voltios, que suponen un grave peligro de descarga e incendio si la batería o su cableado resultan dañados. Sus medidas de prevención de incendios incluyen, por tanto, contactores o fusibles pirotécnicos de alta tensión que desconectan la batería del resto del coche en el impacto, aislando el paquete para que los servicios de emergencia puedan trabajar con seguridad. Estas medidas no eliminan todos los riesgos —una celda de iones de litio gravemente dañada todavía puede entrar en fuga térmica horas después del accidente—, pero reducen drásticamente el peligro inmediato y ganan un tiempo valioso.
- Reduce el riesgo de incendio tras una colisión
- Detiene la bomba y sella el circuito de combustible en el impacto
- Aísla el sistema eléctrico para eliminar fuentes de ignición
- Puede cortar la alta tensión en eléctricos e híbridos