Un gran turismo, casi siempre abreviado como GT, es un coche de altas prestaciones concebido expresamente para viajar largas distancias con rapidez y comodidad. La expresión italiana gran turismo, de la que procede el término, describe literalmente la acción de hacer grandes viajes por carretera, y el concepto tomó forma en la época en que los adinerados cruzaban continentes al volante. Mientras que el deportivo se optimiza para la emoción de las curvas y el superdeportivo para el puro espectáculo, el gran turismo se proyecta en torno a la idea de devorar una jornada entera de autopista entre dos ciudades lejanas y llegar descansado, no exhausto.
La configuración que lo define es un cupé de dos puertas, por lo general con el motor delantero y la tracción a las ruedas traseras, un esquema que reparte el peso con sensatez y deja sitio para un habitáculo y un maletero aprovechables. La potencia procede de un motor grande y elástico, tradicionalmente un V8 o un V12 y cada vez más un bloque sobrealimentado o híbrido, que entrega un par motor abundante a bajas vueltas para que adelantar y rodar a alta velocidad apenas exija esfuerzo ni cambios de marcha. Una relación de transmisión final larga mantiene bajos el régimen y el ruido a ritmo de autopista, mientras que una batalla larga y una suspensión sofisticada y orientada al confort suavizan las imperfecciones del firme.
Para los ocupantes, la recompensa es un ritmo sin esfuerzo y un refinamiento genuino. Un GT suele acomodar a dos personas con notable lujo, a veces con plazas traseras testimoniales en disposición 2+2, y ofrece un maletero capaz de tragar el equipaje blando para una escapada de fin de semana en pareja. El habitáculo va ricamente equipado con piel, finas maderas o molduras de fibra de carbono, climatizador y el conjunto completo de sistemas multimedia modernos, en consonancia con su papel de santuario para los grandes recorridos más que de herramienta despojada de circuito.
El linaje del gran turismo recorre algunos de los nombres más célebres del automóvil, desde la serie DB de Aston Martin y los cupés V12 de motor delantero de Ferrari hasta el Bentley Continental GT y las interpretaciones del tema firmadas por Mercedes-AMG y Maserati. Cada uno equilibra los mismos ingredientes de prestaciones, comodidad y presencia en proporciones sutilmente distintas, y la sigla GT se ha tomado prestada con amplitud, a veces a la ligera, por modelos menores que buscan un toque de ese glamur.
El compromiso inherente es que el gran turismo antepone la estabilidad y la comodidad al último grado de agilidad. Su tamaño y su peso, a menudo muy por encima de los 1.700 kilogramos, hacen que no pueda igualar a un deportivo enfocado en un circuito apretado, y su consumo y sus costes de uso son considerables. Son sacrificios deliberados al servicio del verdadero propósito del coche. En el panorama general se sitúa entre el cupé ágil y el superdeportivo extremo, compartiendo la elegancia del primero y el ritmo del segundo sin plegarse del todo a las prioridades de ninguno.
- Cupé de altas prestaciones concebido para viajes rápidos de larga distancia
- Motor potente y elástico para rodar sin esfuerzo
- Habitáculo refinado y maletero útil para dos personas y su equipaje
- Prioriza la comodidad y la estabilidad sobre la agilidad en circuito