La carga de nivel 1 constituye la forma más lenta y básica de reponer energía en un vehículo eléctrico, y se define por el uso de una toma de corriente doméstica corriente en lugar de cualquier equipo de recarga específico. El concepto procede de Norteamérica, donde describe la carga desde un enchufe doméstico de 120 voltios mediante el sencillo cable que suele acompañar al vehículo. Existe sobre todo como recurso universal de emergencia: dado que casi en cualquier lugar hay un enchufe normal, el conductor rara vez se queda sin medio alguno para añadir algo de carga, por gradual que sea.
Desde el punto de vista mecánico, su funcionamiento no podría ser más simple. Un cable portátil, a veces apodado coloquialmente «cargador de abuela», se conecta por un extremo a la toma de pared y por el otro al coche, con una pequeña caja de control intermedia que gestiona el diálogo seguro entre el vehículo y la red. La red eléctrica suministra corriente alterna, que el cargador de a bordo del vehículo convierte en la corriente continua que necesita la batería, de modo que el cargador de a bordo y el circuito doméstico fijan conjuntamente el límite de potencia que puede circular.
Ese límite es bajo. El nivel 1 suele absorber entre 1,4 y 2,4 kilovatios, condicionado por la instalación eléctrica doméstica y por el calibre de un enchufe corriente. En la práctica, esto añade solo unos cinco a ocho kilómetros de autonomía por cada hora conectado. Una batería pequeña puede recuperar una cantidad útil durante la noche, pero un paquete moderno y grande de 70 u 80 kilovatios hora podría tardar buena parte de dos o tres días en llenarse desde cero, lo que hace que el nivel 1 resulte inadecuado como único método de carga para la mayoría de los coches totalmente eléctricos de uso habitual.
A pesar de su lentitud, la carga de nivel 1 encaja bien en varias situaciones reales. Los híbridos enchufables, con sus baterías comparativamente pequeñas, a menudo pueden completarse durante la noche solo con un enchufe convencional. Los conductores que recorren muy pocos kilómetros diarios pueden comprobar que incluso un goteo basta para reponer lo que gastan cada día. También sirve como cómodo respaldo lejos de casa, en una casa de vacaciones o en el domicilio de un conocido, donde no hay equipo específico instalado.
Conviene tener presentes algunas precauciones prácticas. Absorber la corriente máxima de forma continua durante muchas horas somete a tensión la instalación eléctrica doméstica, por lo que es recomendable un circuito propio y en buen estado, y deben evitarse los alargadores encadenados. Como el cargador de a bordo funciona durante tanto tiempo, las pérdidas de conversión y en reposo hacen que el nivel 1 sea, en conjunto, algo menos eficiente que los métodos más rápidos. Por estos motivos, la mayoría de los propietarios de coches totalmente eléctricos acaban instalando equipos de nivel 2 para la carga habitual en casa y reservan el nivel 1 como comodidad ocasional, no como su medio principal de repostaje.
- Emplea un enchufe doméstico convencional: el método más lento
- Absorbe en torno a 1,4-2,4 kW; aporta unos 5-8 km de autonomía por hora
- Una carga completa puede tardar días en una batería grande
- Ideal para híbridos enchufables o conductores de muy bajo kilometraje