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Tipos de carrocería

Microcoche (microcar)

Un microcoche es un vehículo urbano extremadamente pequeño y ligero, a menudo homologado como cuatriciclo, con potencia y velocidad limitadas.

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Definición

El microcoche representa la clase más reducida de vehículo de pasajeros apto para circular, pensada casi en exclusiva para trayectos urbanos cortos en los que la compacidad, la facilidad para aparcar y los bajos costes de uso pesan mucho más que la velocidad, la autonomía o la capacidad de carga. En numerosos países estos vehículos ni siquiera se consideran automóviles, sino cuatriciclos, una categoría legal aparte que impone límites estrictos de potencia, peso y velocidad máxima a cambio de exigencias normativas y, en algunos casos, de permiso de conducir más livianas. Es precisamente este encuadre legal, más que cualquier rasgo de diseño concreto, lo que distingue al microcoche.

Bajo la normativa europea, por ejemplo, el cuatriciclo ligero se limita a unos 6 kW de potencia y a una masa en vacío de aproximadamente 425 kg sin contar las baterías, con una velocidad máxima fijada en torno a los 45 km/h, mientras que la categoría más pesada L7e admite hasta 15 kW y velocidades superiores. Dentro de estos límites, el microcoche suele acomodar a uno o dos ocupantes, recurre a motores de gasolina de pequeña cilindrada o, cada vez más, a discretos motores eléctricos, y rueda sobre una batalla corta con un radio de giro mínimo. Su construcción ligera mantiene baja la demanda de energía, razón por la que la propulsión eléctrica de baterías encaja tan bien con este formato.

Para el usuario, el atractivo resulta evidente. Un microcoche se cuela en huecos de aparcamiento imposibles para un coche convencional, consume muy poco combustible o electricidad y, en algunas regiones, puede ser conducido por menores o por quienes carecen del permiso de turismo completo. El seguro y los impuestos de circulación suelen ser igualmente bajos. En ciudades densas, cascos históricos congestionados y desplazamientos breves, estas ventajas pueden compensar las evidentes renuncias, convirtiendo al microcoche en una elección verdaderamente racional y no en una mera curiosidad.

El concepto atesora una historia larga y pintoresca. La Europa de la posguerra vivió un auge de los "coches burbuja" como el BMW Isetta, el Messerschmitt KR175 o el Heinkel Kabine, nacidos de la austeridad y de la demanda de movilidad barata en los años cincuenta. La idea se diluyó cuando los utilitarios convencionales se volvieron asequibles, para resucitar después en forma moderna con modelos como el Renault Twizy, el Citroën Ami o el Smart Fortwo original, este último a caballo entre el microcoche y el coche urbano de pleno derecho.

Las limitaciones son inherentes y no conviene minimizarlas. Con una estructura de absorción de impactos mínima, los microcoches y cuatriciclos ofrecen una protección a los ocupantes muy inferior a la de un automóvil completo, y varios han obtenido resultados pobres en las evaluaciones independientes de choque. Su escasa velocidad punta y su limitada estabilidad los hacen inadecuados para autopistas y vías rápidas. Dentro de la familia de los vehículos pequeños se sitúan por debajo del utilitario y del coche compacto, algo más espacioso, y conceptualmente se aproximan al kei car japonés, aunque estos sí son automóviles de pleno derecho construidos según un estándar nacional de tamaño y potencia, y no cuatriciclos.

Puntos clave
  • Son los vehículos de carretera más pequeños, a menudo homologados legalmente como cuatriciclos
  • Potencia y velocidad máxima limitadas; idóneos solo para trayectos urbanos
  • Facilísimos de aparcar y muy adecuados para la propulsión eléctrica
  • Menor protección en caso de choque y menos aptos para autopista que un coche completo
También conocido como
quadricyclebubble car