quattro es la denominación comercial propia de Audi para la tecnología de tracción total que monta en buena parte de su gama. La palabra, que significa cuatro en italiano, se presentó en 1980 y desde entonces se ha convertido en una de las marcas más reconocidas del sector del automóvil, tan ligada a Audi que funciona casi como una submarca con identidad propia. Aunque el nombre transmite una única identidad de marketing, en realidad engloba una familia de sistemas mecánicos bastante distintos que han evolucionado de forma notable a lo largo de cuatro décadas.
La tecnología la hizo célebre el Audi quattro original, un cupé sobrealimentado por turbo lanzado en 1980 que llevó la tracción total permanente a los coches de calle y de competición de altas prestaciones. Su dominio en el Campeonato del Mundo de Rally a comienzos de los años ochenta demostró que mover las cuatro ruedas podía transformar la tracción, la aceleración y la estabilidad, sobre todo en superficies sueltas o deslizantes, y se le atribuye en gran medida haber normalizado la tracción total en los coches rápidos de calle. Esa herencia deportiva sigue siendo central tanto en el atractivo de la marca como en lo que el público entiende por quattro.
Desde el punto de vista mecánico, quattro no es un único dispositivo, sino varios. Durante décadas, el quattro clásico de motor longitudinal se basó en un diferencial central Torsen, una unidad mecánica sensible al par que reparte la tracción entre los ejes delantero y trasero, con sesgo hacia atrás en muchas versiones, y que envía automáticamente más par al eje con mejor agarre sin necesidad de intervención electrónica. Este carácter puramente mecánico y siempre activo dio a quattro fama de comportamiento predecible y transparente. Los modelos de motor transversal basados en plataformas más pequeñas emplean, en cambio, un embrague multidisco de control electrónico, a menudo de tipo Haldex, que normalmente mueve las ruedas delanteras y acopla las traseras solo cuando se detecta o se anticipa deslizamiento.
El efecto práctico para el conductor es una mejor tracción en condiciones difíciles, un comportamiento más seguro a velocidad y la capacidad de descargar mucha potencia sin que las ruedas delanteras patinen. Como los sistemas varían, también lo hace el carácter: un quattro con Torsen se siente permanentemente clavado al suelo y con sesgo trasero, mientras que un sistema de embrague se comporta más como una tracción total bajo demanda que parte de la tracción delantera para favorecer el consumo. Las evoluciones más recientes, como el quattro con tecnología ultra, son incluso capaces de desconectar por completo el eje trasero cuando no hace falta y volver a conectarlo de forma predictiva para ahorrar combustible.
En el conjunto del mercado, quattro es el equivalente de Audi al 4MATIC de Mercedes-Benz y al xDrive de BMW, cada uno el nombre propio de su fabricante para su ingeniería de tracción total. Entender quattro implica, por tanto, reconocer que el distintivo promete capacidad de mover las cuatro ruedas y un determinado linaje deportivo, mientras que el hardware exacto, diferencial central o paquete de embragues, y su comportamiento dependen del modelo concreto y de la época en que se haya instalado.
- Marca comercial de Audi para la tracción total
- La hizo célebre el Audi quattro de competición de los años ochenta
- Abarca desde el diferencial central Torsen hasta el embrague multidisco
- Equivalente de Audi al 4MATIC y al xDrive