El número de plazas es la cantidad de ocupantes que un vehículo está diseñado, homologado y autorizado legalmente a transportar, y siempre cuenta al conductor como uno de ellos. Aparece en la ficha técnica como un simple número entero, pero detrás de él se esconde un conjunto de exigencias de ingeniería y normativa que determinan cuántas personas pueden viajar con seguridad y dónde pueden sentarse. La cifra queda fijada en la homologación y consta en la documentación del vehículo, de modo que no se trata de cuántos cuerpos caben apretados, sino de cuántas plazas adecuadas y conformes a la ley ofrece el vehículo.
Cada plaza designada debe cumplir unos requisitos definidos. Necesita una estructura de asiento anclada, un reposacabezas cuando es obligatorio y, sobre todo, un cinturón de seguridad del tipo correcto, con cinturones de tres puntos abdominal y diagonal exigidos hoy en las plazas orientadas hacia delante de los coches modernos. La plaza debe ofrecer espacio suficiente y sus anclajes deben resistir las cargas de un impacto, y los niños por debajo de cierta talla o edad deben utilizar un sistema de retención infantil adecuado. Es ilegal transportar más personas que plazas con cinturón, razón por la que un coche de cinco plazas solo puede llevar legalmente a cinco, con independencia de la talla de los ocupantes.
La horquilla del mercado es amplia. Los deportivos de dos plazas y muchas furgonetas prescinden por completo de los asientos traseros, los compactos y las berlinas convencionales ofrecen cinco plazas, y los monovolúmenes, los grandes SUV y los minivans llegan a siete u ocho añadiendo una tercera fila. Algunos vehículos comerciales en versión doble cabina se sitúan en un punto intermedio. La configuración se describe por estas filas, y la utilidad de las cifras más altas depende en gran medida de cómo estén dispuestas las plazas más retrasadas y de si son realmente habitables o solo aptas para un uso ocasional o infantil.
El dato titular puede, por tanto, inducir a error, y la calidad de las plazas importa tanto como la cantidad. Un nominal siete plazas cuya tercera fila apenas tiene espacio para las piernas y la cabeza solo resulta práctico para trayectos cortos o pasajeros menudos, y montar los asientos más retrasados suele reducir el maletero a casi nada. Una valoración sensata sopesa el equilibrio entre el espacio para ocupantes y para equipaje, la facilidad para plegar y acceder a las plazas y el confort de cada posición, en lugar de tratar un número alto de plazas como una ventaja incuestionable.
El número de plazas está estrechamente ligado a la carrocería del vehículo y a los límites de masa que rigen su uso. Las carrocerías destinadas a transportar personas, como los monovolúmenes y los minivans, existen precisamente para maximizar el número y la flexibilidad de las plazas, mientras que la carga útil y la masa máxima en carga admisible limitan cuántos ocupantes, más sus pertenencias, pueden llevarse a la vez. Leído junto al volumen de maletero y las cifras de masa pertinentes, el número de plazas ofrece una imagen realista de si un vehículo puede transportar a las personas y los enseres que el comprador tiene en mente.
- Número de personas que puede llevar legalmente, incluido el conductor
- Cada plaza debe tener un cinturón adecuado y cumplir la normativa de seguridad
- Va desde los biplaza hasta los monovolúmenes de ocho plazas
- Importa el espacio de la tercera fila y su sacrificio de maletero, no solo el número