El estado de carga, casi siempre escrito SOC por sus siglas en inglés, es la medida de cuán llena está la batería de un vehículo eléctrico en un momento concreto, expresada como porcentaje de la energía que puede almacenar de forma útil. Una lectura del 100 por ciento significa que la capacidad útil está al máximo, y el cero por ciento que está vacía; en términos cotidianos es el indicador de combustible del coche eléctrico, la cifra que el conductor consulta de un vistazo para calcular cuánta conducción le queda antes de necesitar una recarga. Es una de las magnitudes más fundamentales de cualquier vehículo de batería, ya que sustenta desde la indicación de autonomía hasta el ritmo al que el coche aceptará la carga.
A diferencia del combustible de un depósito, que puede medirse sin más con un flotador, la carga de una batería no se lee de forma directa: hay que estimarla. De esa tarea se ocupa el sistema de gestión de la batería, el cerebro electrónico dedicado que vela por el conjunto de celdas. Deduce el estado de carga combinando varias pistas: el voltaje de la batería, que cae a medida que se vacía, un recuento cuidadoso de la corriente que entra y sale a lo largo del tiempo y correcciones por temperatura y por la edad y el estado de las celdas. Como ningún método por sí solo es perfectamente preciso, el sistema de gestión los combina y refina su estimación de forma continua, razón por la que el porcentaje mostrado es el mejor cálculo posible y no una lectura directa.
El estado de carga gobierna buena parte del comportamiento de un coche eléctrico. Es la base de la autonomía estimada, ya que el sistema combina el porcentaje actual con la eficiencia reciente para predecir cuánto podrá recorrer el coche. También condiciona la velocidad de carga: una batería acepta energía con mayor rapidez cuando está relativamente vacía y se ralentiza de forma notable a medida que se llena, motivo por el que la carga rápida es más veloz en la franja baja y por el que se aconseja desenchufar bastante antes del 100 por ciento en un viaje largo. Las prestaciones y la fuerza de la frenada regenerativa también pueden moderarse cuando la batería está casi vacía o casi llena.
Hay un matiz importante en cómo se define la cifra. El porcentaje que ve el conductor casi siempre se refiere a la capacidad útil, una ventana que los fabricantes fijan deliberadamente dentro de la capacidad física real de la batería, reservando un margen en la parte alta y baja para proteger las celdas. Es también la base del consejo habitual sobre la longevidad: mantener el estado de carga alejado de los extremos, a menudo en una franja del 20 al 80 por ciento para el uso diario, reduce el estrés que envejece la batería, mientras que dejarla de forma habitual al máximo o totalmente agotada acelera su deterioro.
No debe confundirse el estado de carga con el estado de salud, que describe cuánta capacidad ha perdido la batería a lo largo de su vida y no cuán llena está ahora mismo; ambos juntos ofrecen una imagen completa del estado del conjunto. Se mide frente a la capacidad útil de la batería, determina la forma de la curva de carga y es el dato inmediato que está detrás de la autonomía que un conductor puede esperar en cada momento.
- El indicador de combustible del eléctrico: cuán llena está la batería ahora, en %
- Lo estima el sistema de gestión de la batería
- Condiciona la autonomía y la velocidad de carga
- Conviene mantenerlo lejos de los extremos para alargar la vida