El control dinámico del vehículo, abreviado como VDC, es la denominación comercial que emplean varios fabricantes, en especial Nissan y Subaru, para lo que de forma genérica se conoce como control electrónico de estabilidad. La función es idéntica a la de los sistemas que otras marcas identifican como ESC, ESP, VSC o DSC: detecta cuándo un coche empieza a derrapar o a desviarse de la trayectoria que el conductor pretende e interviene de forma automática para devolverlo al control. La diversidad de nombres responde al marketing, no a diferencia alguna de fondo en su cometido.
El sistema se apoya en un conjunto de sensores que informan sin pausa de lo que hace el coche. Un sensor de ángulo de dirección registra hacia dónde orienta el conductor las ruedas delanteras, mientras que un sensor de guiñada y un sensor de aceleración lateral miden cómo gira y desliza realmente el vehículo, y los sensores de velocidad de rueda vigilan cada rueda por separado. La unidad de control compara la dirección pretendida por el conductor con el comportamiento real del vehículo muchas veces por segundo y, cuando ambas divergen más allá de un umbral, concluye que el coche está perdiendo adherencia.
Para corregir un derrape, el VDC aplica los frenos sobre ruedas concretas y, si es necesario, reduce la potencia del motor. Si el coche subvira y se va de morro hacia el exterior de la curva, puede frenar una rueda trasera interior para reconducir el frontal; si sobrevira y la zaga se desliza hacia fuera, frena una rueda delantera exterior para generar un momento que la contrarreste. Como estas intervenciones son precisas y específicas de cada rueda, el conductor solo percibe quizá un leve pulso en el pedal y el parpadeo de un testigo mientras el coche se mantiene discretamente en trayectoria. El control de tracción, que impide que las ruedas motrices patinen al acelerar, va integrado en el mismo sistema, pues recurre a los mismos frenos y a la misma gestión del motor.
El argumento de seguridad a favor de estos sistemas está bien asentado, y el control de estabilidad de este tipo es obligatorio en los turismos nuevos en la Unión Europea desde 2014 y en muchos otros mercados, después de que diversos estudios lo vincularan a una reducción sustancial de los accidentes mortales con un solo vehículo implicado. Al mantener el coche alineado con la orden de dirección del conductor durante esquives bruscos, sobre asfalto mojado o helado, o en un cambio de carril de emergencia, el VDC evita la pérdida de control que conduce a trompos y vuelcos.
Conviene entender qué no puede hacer el VDC. Trabaja dentro de los límites de la adherencia disponible y de las leyes de la física; puede afinar una recuperación y ganar tiempo, pero no puede hacer que un coche trace una curva más rápido de lo que permiten sus neumáticos ni rescatar una maniobra abordada con excesiva rapidez. Desde el punto de vista funcional es intercambiable con el ESC, el VSC y el DSC, y se asienta sobre el ABS y el control de tracción como herramientas de base, mientras que las arquitecturas más avanzadas pueden integrarlo en un controlador unificado del chasis que coordine la estabilidad con la dirección y otros sistemas.
- Denominación de Nissan/Subaru para el control electrónico de estabilidad
- Corrige derrapes frenando ruedas y recortando potencia
- Incluye el control de tracción
- Funcionalmente idéntico al ESC, el VSC y el DSC