El Vehicle Stability Assist, o VSA, es la denominación de Honda y Acura para el control electrónico de estabilidad, el sistema automatizado del chasis que detecta un derrape incipiente y actúa para mantener el coche en la línea que el conductor está trazando con la dirección. Existe por la misma razón que todo sistema de control de estabilidad: un coche que empieza a girar sin control, ya sea arando hacia fuera por el tren delantero o lanzando la zaga hacia un lado, resulta extremadamente difícil de recuperar para un conductor corriente, y un sistema electrónico puede reaccionar con mayor rapidez y precisión que cualquier persona. Honda integra las funciones de estabilidad y tracción bajo la única etiqueta VSA, presentándolas al conductor como un solo sistema de seguridad.
El sistema se apoya en un conjunto de sensores que informan del ángulo del volante, la velocidad de cada rueda, la aceleración lateral del coche y su velocidad de guiñada, es decir, la rapidez con que gira sobre su eje vertical. Una unidad de control utiliza las señales de dirección y velocidad para calcular la trayectoria que el conductor pretende, y luego la compara con el movimiento real del coche. Cuando ambas divergen más allá de un umbral, el sistema identifica el inicio de un deslizamiento y decide cómo corregirlo antes incluso de que el conductor sea consciente del problema.
La corrección se logra mediante dos palancas. El VSA puede frenar ruedas individuales pulsando el circuito hidráulico del ABS, generando una fuerza de giro que se opone a la rotación no deseada, y puede reducir la entrega del motor cerrando el acelerador, cortando combustible o retrasando la chispa para aliviar la carga sobre las ruedas motrices. Frenar una rueda exterior puede contener a un coche cuya zaga desliza, mientras que frenar las ruedas interiores y recortar potencia puede llevar de nuevo hacia el vértice a un coche que se va de largo. Dentro del mismo conjunto, el elemento de control de tracción impide que las ruedas motrices patinen al acelerar sobre superficies deslizantes, lo que preserva tanto el agarre como la estabilidad al arrancar o al acelerar en una curva.
El VSA comparte hardware y lógica con el sistema antibloqueo de frenos y con el control de tracción, ya que todos recurren a los mismos sensores de velocidad de rueda y al mismo modulador de freno, de modo que los tres operan como un conjunto coordinado y no como añadidos independientes. Esa integración es lo que permite al coche combinar de forma fluida las intervenciones de frenada, tracción y estabilidad según lo que exija cada situación.
En esencia, el VSA es la misma tecnología que aparece como control electrónico de estabilidad o ESP en muchas marcas, como DSC en BMW y como VSC en Toyota; los nombres difieren por motivos de imagen, mientras que el mecanismo subyacente es común a todo el sector, en buena parte heredado del desarrollo original de Bosch. Sus límites son igualmente comunes a todos estos sistemas: solo puede gestionar el agarre que aportan los neumáticos y el firme, de modo que unas cubiertas desgastadas, unas presiones incorrectas o una placa de hielo seguirán imponiéndose a la física. Un interruptor en el salpicadero permite normalmente desactivarlo de forma temporal para sacar el coche de la nieve o el barro, pero para la conducción diaria el VSA está diseñado para permanecer siempre activo como un guardián silencioso y constante.
- Denominación de Honda/Acura para el control electrónico de estabilidad
- Corrige derrapes frenando ruedas y modulando la potencia
- Incluye control de tracción frente al patinaje
- Funcionalmente igual al ESC, al VSC y al DSC