El Procedimiento Mundial Armonizado de Ensayo de Vehículos Ligeros, universalmente abreviado como WLTP, es el ensayo de laboratorio estandarizado que se emplea para medir el consumo de combustible de un turismo o furgoneta ligera, sus emisiones de dióxido de carbono y, en los vehículos electrificados, su autonomía eléctrica. Existe porque compradores, reguladores y administraciones tributarias necesitan una vara de medir única y repetible con la que comparar modelos distintos, y porque las cifras que arroja alimentan directamente la fiscalidad del vehículo, los objetivos de emisiones medias de las flotas y las etiquetas que se exhiben en los concesionarios.
El WLTP se desarrolló bajo los auspicios de las Naciones Unidas para sustituir al Nuevo Ciclo de Conducción Europeo, o NEDC, que se había hecho célebre por infravalorar el consumo real. El NEDC databa de los años ochenta y empleaba un perfil de conducción suave y poco realista, con largos tramos a velocidad constante y aceleraciones modestas, de modo que la diferencia entre el consumo que anunciaba y el que los conductores lograban de verdad fue ampliándose a medida que evolucionaban los motores y los coches. El WLTP se introdujo de forma escalonada en los nuevos modelos europeos entre 2017 y 2019 precisamente para estrechar esa brecha.
Desde el punto de vista práctico, el ensayo se realiza sobre un banco de rodillos, o dinamómetro de chasis, en un laboratorio de temperatura controlada, midiendo con precisión los gases de escape y el uso de energía del coche durante todo el proceso. El ciclo WLTP es más largo y rápido que el anterior, dura unos treinta minutos y recorre alrededor de veintitrés kilómetros a una velocidad media cercana a los cuarenta y seis kilómetros por hora, con una velocidad máxima superior y aceleraciones más vivas y variadas repartidas en fases de velocidad baja, media, alta y muy alta que representan mejor el uso urbano, interurbano y por autopista.
Una mejora significativa frente al NEDC es que el WLTP tiene en cuenta factores que de verdad influyen en el consumo de cada coche concreto. Es mucho más sensible a la masa del vehículo, a la resistencia aerodinámica y a la resistencia a la rodadura y, sobre todo, considera el equipamiento opcional: llantas más grandes, techos panorámicos y otros extras que añaden peso o resistencia pueden elevar las cifras homologadas. Esto significa que un coche con mucho equipamiento puede arrastrar una cifra oficial de CO2 más alta, y por tanto un tramo fiscal superior, que el mismo modelo en acabado básico.
Como ni siquiera un ensayo de laboratorio minucioso puede captar todas las variables del mundo real, el WLTP se complementa con el ensayo de Emisiones en Conducción Real, conocido como RDE. El RDE utiliza equipos de medición portátiles instalados en el coche durante la circulación efectiva por vías abiertas, y se centra sobre todo en contaminantes como los óxidos de nitrógeno y las partículas, más que en el consumo. Juntos, ambos procedimientos abarcan tanto la repetibilidad del laboratorio como la realidad de la carretera.
Sigue siendo importante leer las cifras WLTP como referencias comparativas y no como garantías, ya que los resultados individuales dependen del estilo de conducción, el clima, la carga y la ruta. El procedimiento guarda estrecha relación con el NEDC al que sustituyó, con el ensayo RDE para contaminantes y con las propias mediciones de consumo y emisiones de CO2 que orientan tanto la elección del consumidor como el cumplimiento normativo en buena parte del mundo.
- Ensayo de laboratorio actual para consumo, CO2 y autonomía eléctrica
- Sustituyó al poco realista NEDC entre 2017 y 2019
- Ciclo más largo y rápido; tiene en cuenta opcionales y peso
- Se complementa con el ensayo en carretera RDE para contaminantes