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Suspensión, frenos y neumáticos

Guiñada (yaw)

La guiñada es la rotación del vehículo alrededor de su eje vertical: cuánto y con qué rapidez gira o rota hacia la izquierda o la derecha.

Categoría
Suspensión, frenos y neumáticos
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En el glosario
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Definición

La guiñada es la rotación del vehículo alrededor de su eje vertical, la medida de cuánto y con qué rapidez gira o rota el coche hacia la izquierda o la derecha visto desde arriba. El concepto importa porque conducir un coche consiste, en esencia, en controlar su guiñada: cada vez que se gira el volante, la intención es rotar la carrocería para orientarla en una nueva dirección, y la diferencia entre tomar una curva con seguridad y perder el control reside en si esa rotación coincide con lo que desea el conductor. Tomado de la aeronáutica, el término ofrece a los ingenieros una forma precisa de describir y gestionar el comportamiento del coche al girar.

La guiñada es uno de los tres ejes de rotación que describen cómo se mueve un vehículo en el espacio. El cabeceo es la rotación alrededor del eje transversal, el morro hundiéndose al frenar o elevándose al acelerar; el balanceo es la rotación alrededor del eje longitudinal, la carrocería inclinándose hacia fuera en una curva; y la guiñada es la rotación alrededor del eje vertical, la carrocería desplazando el morro a izquierda o derecha. La velocidad de esta rotación, la velocidad de guiñada, se mide en grados por segundo mediante un sensor giroscópico y describe la rapidez con que el coche cambia la dirección hacia la que apunta.

Esa señal de velocidad de guiñada es una de las entradas más importantes para la electrónica de chasis moderna. El control electrónico de estabilidad compara la velocidad de guiñada real del sensor con la velocidad de guiñada que el conductor solicita a través del ángulo de giro del volante y la velocidad del coche. Cuando ambas divergen, el sistema sabe que el coche rota de forma distinta a la intención del conductor e interviene frenando ruedas concretas y recortando potencia del motor para devolver la rotación real a la línea de la deseada. Sin una percepción precisa de la guiñada, el control de estabilidad no podría funcionar.

La calidad de la conducción de un coche puede describirse casi por completo en términos de guiñada. Cuando el coche rota menos de lo que pide el giro del volante, los neumáticos delanteros se quedan sin agarre y el coche subvira, abriéndose hacia fuera. Cuando rota más de lo solicitado, el tren trasero pierde agarre y el coche sobrevira, deslizándose la cola hacia fuera. Con poca guiñada el coche no inscribe en la curva; con demasiada, la rotación se escapa del control del conductor. Una guiñada descontrolada y excesiva es justamente lo que es un trompo: el coche rotando libremente alrededor de su eje vertical sin relación alguna con su dirección de avance.

Dado que la guiñada está en el centro de la dinámica del vehículo, es el objetivo de toda una familia de tecnologías de control. Más allá del control de estabilidad, el control activo de guiñada y el vectorización del par añaden o restan deliberadamente par motor entre las ruedas de un eje para generar un momento de giro, ayudando al coche a inscribirse con más mordiente en la curva o a mantenerse estable en el límite. El control de estabilidad antivuelco vigila movimientos relacionados para evitar el vuelco en vehículos altos. En cada caso la idea de fondo es la misma: detectando y modelando la guiñada del coche, los ingenieros convierten un eje abstracto de rotación en una dimensión de seguridad y agilidad gestionada de forma directa.

Puntos clave
  • Rotación del coche alrededor de su eje vertical (el giro)
  • Uno de los tres ejes: guiñada, cabeceo y balanceo
  • La velocidad de guiñada es una entrada clave del control de estabilidad
  • Demasiada guiñada es sobreviraje; la guiñada descontrolada es un trompo
También conocido como
yaw motionyaw rate